Nuestro aniversario

Hoy es nuestro aniversario, hace 6 meses que la conocí, no ha habido llamada, sms ni whatsapp, ni nos veremos para celebrarlo con una cena. Lo dejaremos para mañana, que los viernes siempre prometen.
En este tiempo me has escuchado, me has hablado, alguna reprimenda ha caído, muchos consejos también, y has enjuagado mis lágrimas cuando ha hecho falta.
Pasamos los nervios de las primeras citas, confieso que aún se me quedan las manos frías cuando sé que la voy a ver, y recuerdo, como si fuera ayer, aquel día en que me ruboricé tanto que me puse a sudar cual pollo asado cuando nos pusimos a charlar. Ella le quitó importancia, no podría ser de otra manera.
Poco a poco me sigue conociendo, con mis luces y mis sombras, mis virtudes y mis defectos. Se ha empeñado en buscarlos, en ahondar aquí dentro sabiendo que algo podía descubrir.
En este medio año me ha enseñado cosas que creía que sabía, y me ha demostrado que conozco más de lo que pensaba, aunque siguen sin salirme todas las palabras cuando hablo a solas con ella. Aunque ya hemos llegado a ese momento en que es capaz de pensar en lo que yo estoy pensando, le pone palabras a mis silencios y escribe en mis hojas en blanco. Es muy agradable esa sensación de que la otra persona conoce tus palabras, tus expresiones, incluso las inventadas, y las utiliza para empatizar contigo.
Sé que por nuestros trabajos es difícil vernos, pero las horas a la semana que coincidimos son intensas, las aprovechamos al máximo, y aunque se me pasan volando las dilato todo lo que puedo. Merece la pena.
Ay, si pudiera ver la carita con la q la despido algunas tardes…
Pero, como pasa en todas las relaciones, no todo son buenos momentos. Me ha revuelto muchas cosas, a veces me pilla en mal momento y saca lo peor de mi, aunque siempre tiene una buena palabra para darle la vuelta al asunto. La cosa se pone más torcida cuando hablo de mis anteriores relaciones, alguna que además me cuesta olvidar. Ahí se le tuerce el gesto, se pone seria, y a veces percibo que no sabe qué decir, que le incomoda. Pero claro, lo entiendo.
Y así han pasado seis meses, como si fuera ayer, con sus cosas buenas y sus cosas malas. No han faltado las dudas, y no saber hacia dónde íbamos, si lo hacíamos bien o no, expresiones de mis miedos, que no podían faltar.
Os he contado mucho de lo que este tiempo con ella ha significado para mi. Ella, ella, ella…ains… pero nada sé de ella. Así de egoísta soy, cuando hablamos sólo lo hacemos de mi, dice que para eso está, y si ella se siente cómoda así sera. Yo no espero mucho más.
Bueno sí. Espero que esta relación, al menos con esta intensidad, acabe pronto, y que mañana, por ser nuestro aniversario, invite ella, que me tiene el bolsillo tiritando.

Son seis meses de terapia sicológica, de acudir casi semanalmente a que le cuente mis miserias y algún logro. De destapar mis recuerdos para construir los problemas desde su principio, reconociéndoles, diciéndoles “hola”, y poniéndoles nombre…qué importante es nominalizar!…y saber exactamente lo que sientes para mascarlo, asumirlo, combatirlo y/o aprenderlo. Seis meses de runrún semanal, de auto conocimiento, de momentos en blanco sin respuestas, de dudas, de pensar en no avanzar, de dolor al recordar, de trabajo en segundo plano, sin ella, que no sé coartar.
Sesiones en que confías tu vida a alguien a quien no conoces, y no sabes si lo que estás contando es real o tu versión, e imagino que ahí está el interés, en descubrir tu versión subjetiva y objetivizarlo para poder darle forma y que no haga daño. Te das cuenta de que las gafas que llevas tienen unos cristales que, a base de rayones por los avatares de la vida, deforman la realidad. Es necesario renovarlos, pulirlos, y eso cuesta, porque lo haces sin quitártelos.
Y una vez que sabes lo que hay, te surgen las dudas, de si mantenerte en tu cabezonería y tu postura, o ceder. Y, al menos, ahora sé que si no quiero seguir sufriendo es recomendable encontrar un punto intermedio, el dichoso equilibrio. El equilibrio que está en todos los sitios y no encuentro, un equilibrio fugaz, sensible a cualquier perturbación, sobre todo a las más intensas…a las que les doy el dudoso privilegio de ser más intensas.
Y así, con una pata en el aire, guardando el equilibrio en la planta de mi pie de apoyo, espero que llegue mi siguiente cita, para poder profundizar y no hablar de nuevo de la inestabilidad de esa semana. Quizá son pequeñas metas, no sé si serán las acertadas, pero ayudarían a avanzar. Pero si no, voy implementando mis inestabilidades con sus orígenes, y eso me parece un gran avance.
No tengo ni idea por qué pensaba así un niño de 7 años, y no sé si alguna vez lo sabré. Me basta con saber por qué pienso así ahora y saber que puedo cambiarlo. Y si no puedo cambiarlo asumirlo, recurrir a métodos paliativos, recuperar el equilibrio, y emplear mi fortaleza en construir y no en destruirme, que eso se me da de vicio.

Feliz aniversario… Migo

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5 respuestas a Nuestro aniversario

  1. deckard82 dijo:

    Acordarse siempre de un aniversario es síntoma de valorar el tiempo transcurrido por algo. Hacerlo público es muestra de valentía, que todo el mundo lo escuche. Paso a paso, y miga a miga ayuda para que exista ese equilibrio.
    Qué difícil es conocerse, pero que bonito es hacer todo lo que está en uno por logarlo.
    Un brazo a-migo

    • -migo dijo:

      Gracias por el comentario chaval, y por reconocer el trabajo que incluso uno mismo en ocasiones ni valora.
      Publicarlo aquí, con el número de lectores, no sé si se puede considerar hacerlo público, jeje. Es algo incómodo reconocerlo en conversaciones, sin embargo, como ya te dije, es tan enriquecedor como recomendable, y los temas que subyacen alimentarían interminables conversaciones, solo que quizá rayarían el egocentrismo si no se saben llevar. Yo creo que es por eso por lo que cuesta muchas veces hablarlo.
      miguita a-miguita, me ha gustado….
      😉

  2. Nanoon dijo:

    Es más fácil encontrar el equilibrio cuando sigues caminado sobre la cuerda, y a ti te gusta pasear. Y además te sienta bien. Mirarse desde fuera no es sencillo, y verse ni te digo…. pero creo que lo estas haciendo genial. Adelante y arriba, Miguel.
    Feliz mesversario.
    Un beso.

  3. Uro dijo:

    Anoche me entretuve un rato con tus escritos. Me alegro que sientas que progresas y noto que escribir te resulta terapéutico (siempre es así) y te ayuda a expresar y poner palabras a lo que sientes y que a la vez el papel te sirve de escudo y defensa. Yo creo que la meditación-intra-reflexión- oración o como cada uno lo llame es necesaria en todas las personas. Es un buen ejercicio para conocerse y “estar sano” pero desde mi convicción personal una buena reflexión siempre nos debe llevar hacia los demás, siempre nos conduce a que rebosemos y nos desbordemos hacia los demás. Si no ¿que sentido? Te volverias gris y oscuro… Presiento que vas por el buen camino. A ver si cambias de interlocutora y encuentras a los buenos amig@s que escuchen ahora que ya puedes hablar….y el siguiente paso es….

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